Aquelarre
Hoy a las 23:59 el Sol alcanzará el punto de mayor cercanía con el trópico de Cáncer, es decir, se producirá el solsticio de verano en el Hemisferio Norte, y en el Sur el de invierno, es un día de luz para todo el planeta.
El martes es San Juan, y aquí, en muchos puntos de
Como todos los años celebro la verbena en casa de mis padres. Nos juntamos toda la familia, grandes y pequeños, cenamos en el jardín. La cena es ligera porque la tradición manda comer coca de San Juan; de crema, de piñones y chicharrones. Mi padre, en un inmenso barreño, pone las bebidas en hielo para que se enfríen, mayoritariamente cava y cerveza. La noche, aunque corta, se presenta larga.
Cerca de la mesa encendemos una hoguera que nos acompaña durante toda la noche, los niños (y los grandes también) se entusiasman con los petardos. Ponemos música, música de todos los tiempos, de todos los estilos, horteradas a lo “Eva María se fue buscando el sol en la playa…”, bailamos, cantamos. En un momento de la noche los más atrevidos nos disponemos a saltar la hoguera cuando sus llamas están en su auge, la saltamos de Norte a Sur de Este a Oeste y viceversa.
Es la fiesta de San Juan, los petardos no dejan de sonar, el cielo se ilumina continuamente con luces verdes, rojas, azules y amarillas. La alegría y el entusiasmo de la noche se palpan;
reímos, bailamos, cantamos y bebemos como cosacos.
Poco a poco la noche toca a su fin, los petardos se acallan, la coca y las bebidas se han agotado y en la hoguera sólo quedan las ascuas. Todos se van a dormir. Yo me quedo a solas con los restos de la hoguera y ahí empieza mi aquelarre particular.
Me siento con las piernas cruzadas frente a lo que queda del fuego mirando al este. De una bolsa, que
preparo durante todo el año, empiezo a sacar todo lo que voy a quemar: las velas de cumpleaños, los recibos de las deudas pagadas, fotografías de recuerdos del pasado que he decidido olvidar…cosas que quiero que desaparezcan de mi vida. Para finalizar la quema, añado ramas de hierbas aromáticas (romero, lavanda, tomillo…). Cierro los ojos y huelo el perfume del humo mientras reflexiono sobre mi vida, sobre el presente, el pasado y lo que me gustaría que me sucediera en el futuro.
Una vez finalizada tan “profunda reflexión”, me dispongo a dormir, allí, en el suelo, frente a la hoguera, mirando el cielo de verano entre los árboles, esperando despertarme con los primeros rayos de sol que aparecerán por levante y, como también ya conté una vez, me indicaran donde se encuentra el Norte.
A ritmo de “All right now” os deseo un feliz solsticio a todos, a los del Norte y a los del Sur.







encontrada dijo
Qué envidia. Hecho de menos las hogueras de ese día. Llegar a casa con la cara negra,jeje. Yo también quemo muchas cosas ese día, quemo cosas que ya no quiero y meto los deseos en agua. A ver si se cumple todo. Un abrazo, que lo pases muy bien
21 Junio 2008 | 01:48