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La Coctelera

Blog Epistolar

Cartas para vaciar

11 Marzo 2008

"Pecado tras pecado" (I)

Últimamente no tengo mucho ánimo para escribir y he decidido para actualizar el Blog publicar una historia que escribí por encargo (para decirlo de alguna forma).

Digo esto porqué se trata de un relato, aunque breve, demasiado largo para publicarlo de una vez. No me gusta, ya lo hice una vez, escribir post que continuan como si de un culebrón se tratara. Para evitar esto, ya que la historia está escrita, lo publicaré en tres veces pero ahora mismo, o sea en tres post. Así el que quiera leerla de una vez lo podrá hacer.

Salió del aeropuerto con la bolsa de viaje en una mano y el periódico que había cogido en el avión, en la otra. Miró al cielo, era de noche. Se dirigió a la zona de taxis. El primer taxista de la cola bajó del coche para abrir el maletero e introducir el pequeño equipaje de Eduardo.


-¿A dónde le llevo?-preguntó el taxista.


Eduardo quedó un momento pensativo, no sabía si ir primero a casa de Paco o a buscar plaza en algún hotel. Metió la mano en el bolsillo de la cazadora, sacó un papel arrugado y se lo entregó al conductor al tiempo que decía:


-Aquí.

-Eso está lejos. Bien, suba.


Eduardo subió con la esperanza de que el taxista no fuera uno de esos que no paran de hablar haciendo comentarios banales. Él estaba tenso y necesitaba espacio en su mente para afrontar el encuentro con Paco. Llevaban más de veinte años sin verse. Si no hubiera sido por la llamada de Cris probablemente no estaría ahora allí, a más de mil kilómetros lejos de su casa.


Por suerte el taxista respetó el silencio, mientras, Eduardo intentaba imaginar la escena: Llamaría a la puerta, lo recibiría Cris –“¿Cómo estará después de tanto tiempo?”- se preguntó. Qué importancia tenía eso ahora.


“Paco se está muriendo y sólo hace que hablar de ti. Él no sabe que he decidido llamarte, es cosa mía”- Eduardo recordaba la conversación que mantuvo por teléfono.Esas palabras de Cris, lo turbaron y decidió que debía ir a ver a su amigo, veinte años ya era suficiente tiempo para hacer las paces.


El taxi paró delante de una verja, Eduardo pagó, bajó y recogió la bolsa. El coche se alejó, él se quedó parado delante de la pequeña puerta metálica de color negro observando la casa.


Cogió la puerta por uno de los barrotes y comprobó que estaba abierta, cruzó por el camino empedrado que había hasta la entrada de la casa, subió dos escalones y pulsó el interruptor que se encontraba en la pared lateral de la puerta blanca.

Esperó, enseguida oyó el ruido de la cerradura, la puerta se abrió, una niña de unos doce años se lo quedó mirando.


-¿Está Paco?-eso es lo que se le ocurrió preguntar.

-Mi padre está enfermo.

-Ya- contestó Eduardo que pensó que hubiera sido más correcto preguntar por Cris.

-¿Quién es?- decía una mujer que se acercaba desde el pasillo- ¡Eduardo!-dijo cuando estuvo delante de la puerta-Pasa, pasa- la mujer abrió más la puerta y la niña se retiró para dejarlo entrar.


A él no le salían las palabras , miraba a Cris, sentía su corazón latir más deprisa, ella estaba un poco demacrada, pero sus ojos negros mantenían aquel brillo y expresividad que a él lo habían cautivado desde el primer día que la vio.

Cris cerró la puerta, cogió la bolsa que Eduardo tenía cogida, y preguntó:


-¿Cómo has venido?

-En avión.

-Tenías que haberme llamado. Te hubiera ido a recoger al aeropuerto-iba diciendo ella mientras recorrían el pasillo para entrar en el salón.

-No mujer. Además no sabía si venir primero aquí o ir en busca de alojamiento.

-¿Alojamiento? Te quedarás aquí.

-No, no. Luego llamaré algún hotel. No quiero ser una molestia.

-Ni hablar, te quedarás aquí- zanjó el tema Cris.

Él no tuvo más remedio que acatar las palabras de ella.

-Siéntate-le sugirió Cris señalando un gran sofá- debes estar cansado del viaje.

-La verdad es que no mucho. He cogido el avión a las cinco de la tarde y desde la una que he salido de la facultad, he tenido tiempo de ir a casa, preparar el equipaje e incluso hacer una pequeña siesta antes de ir al aeropuerto.


Ella se sentó en la butaca de al lado mientras escuchaba las explicaciones.

-Pues nosotras estábamos esperando a Rosa para cenar, es nuestra hija mayor, nunca tiene hora para llegar.

-Me sabe mal haber llegado a esta hora. Debía haber esperado a mañana para venir.

-¿Qué dices? ¡Vaya tontería! Has hecho bien. Después de haberte pegado esa panzada de kilómetros, que menos que venir aquí directamente.

-¿Y Paco?-decidió preguntar Eduardo que estaba un poco sorprendido por el trato que recibía de Cris, le hablaba como si se hubieran visto la semana pasada, lo curioso es que él se sentía igual de cómodo.

-Está arriba- dijo ella como si se hubiera olvidado del motivo principal de aquella visita- Ven, no sé si ya se habrá dormido-


Eduardo la siguió hasta unas escaleras que subieron. Arriba, se dirigieron hasta una puerta que estaba entreabierta y dejaba ver el reflejo de una pálida luz. Ella con cuidado abrió más la puerta y se acercó a la cama, cogió la mano del hombre que estaba tumbado, le toco la frente al tiempo que decía:

-Paco, tienes visita.

-Ahora no Cris, estoy cansado, no tengo ganas de hablar.


Eduardo se quedó delante de la puerta, desde allí observaba al hombre que estaba echado en la cama, le escaseaba el pelo, y el poco que le quedaba era gris.

-Es alguien muy especial -siguió diciendo Cris- Ha hecho muchos kilómetros para verte.


En ese momento el hombre giró la cabeza para mirar a su mujer y detrás vio una silueta, forzó la vista para ver mejor. Cris hizo una seña con la mano a Eduardo para que se acercara, éste siguió la indicación, y cuando estuvo más cerca el corazón le dio un vuelco, el que un día fue su amigo estaba irreconocible.


-Eduardo… amigo ¡Cuánto tiempo!- dijo Paco que levantó la mano, Eduardo se la cogió y la apretó.

-¿De veras eres tú? No serán cosas de la morfina.

-No Paco, soy yo- dijo Eduardo sin soltarle la mano.

-Tengo que contarte tantas cosas…Y ahora no tengo ni fuerzas ni tiempo-dijo con la respiración jadeante.

-No digas eso. Claro que tendrás tiempo. Pienso quedarme todo el fin de semana.

Paco le apretó la mano mientras forzaba una sonrisa. Eduardo se sentó en la silla que había al lado de la cama.

-Voy a poner la mesa para cenar-dijo Cris que dejó solos a los dos hombres.

-¿Cómo te has enterado?

-Cris me llamó.

-Claro, Cris- Paco hizo una larga pausa para continuar hablando- No sabes lo que esto significa para mí.


Eduardo se daba cuenta de que su amigo tenía que hacer un gran esfuerzo para poder hablar, después de tanto tiempo, estaba a su lado y no sabía que decirle, era una situación extraña. Paco le tenía aún la mano cogida y así estuvieron un buen rato sin decirse nada.

La puerta de la habitación se abrió y entró la niña que lo había recibido, se acercó a la cama para decir:

-La cena ya está lista. Mi madre dice que bajes.

Eduardo se levantó y soltó la mano de Paco, la niña se acercó a su padre y dándole un beso en la mejilla dijo:

-Buenas noches papá.


Eduardo y la niña ya estaban saliendo de la habitación cuando Paco lo llamó:

-Eduardo….mañana hablamos.

-Sí- dijo él que salió junto con la niña....

servido por lluna 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ran Part 2

Ran Part 2 dijo

Pues a mí no se me da eso de leer todo de un sólo jalón (a parte que no me gusta leer mucho jeje), asique ire comentando capitulo por capitulo...

Ay Eduardo, dime que taxista no hace comentarios en el trayecto? son como psicologos en ruedas.

Eso de no mirar a las personas durante mucho tiempo si que es complicado, mas cuando estan enojados y entes caso Eduardo y Paco (aunque este ultimo grave).

Despues pasaremos a leer el segundo capitulo, mientras tanto te dejo un saludo.

13 Marzo 2008 | 05:45 PM

lluna

lluna dijo

Hola Gatita,

Tu lee a tu ritmo, pero leer hay que leer aunque sea las propagandas del supermercado...Jajaja.

De veras que agradezco mucho tu comentario. Tienes razón, pocos taxistas no hablan en los trayectos y más cuando subes solo.

Mal asunto eso de dejarse de verse con las personas, ahora falta saber porqué Paco y Eduardo dejaron de verse.

Besos Gatita y gracias por el saludo

14 Marzo 2008 | 12:02 AM

odys

odys dijo

jajaja lo reconozco, me he sentido muy aludido en la explicación inicial en la que haces referencia a "publicar posts que se continúan como un culebrón" :D

17 Mayo 2009 | 12:44 AM

odys

odys dijo

Un triángulo amoroso partido veinte años atrás, y entre sus ruinas quedó enterrada también una vieja amistad? Enterrada, mas no muerta. Esa es la impresión que he recibido, veremos si me equivoco.

Un beso.

17 Mayo 2009 | 12:50 AM

lluna

lluna dijo

Hola Odys,

Sobre el primer comentario, te diré que no deberías sentirte aludido, tu relato no es un culebrón, es una señora historia, extensa, que despierta mucho interés y que tú tienes la amabilidad de compartir con nosotros.

Sobre el segundo, ya sabes que no te has equivocado, lo has pillado bien, cosa que me alegra, en el último post te diré porque.

Hasta ahora!!!

17 Mayo 2009 | 12:17 PM

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Sobre mí

¿Quién soy? Lluna, Luna, Moon,.... La escurridiza Selene. Algunas facetas de mi vida están condicionadas según la fase lunar del momento. Debo confesarlo, soy lunática ¿Y qué?

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